¿Quién no ha soñado alguna vez con ser más delgado, más listo o tener más dinero? Todo lo que haríamos, a quien conoceríamos,…como, en definitiva, seríamos mucho mejor aceptados por la sociedad si nuestro perfil personal o profesional estuviera dentro de los cánones establecidos. Como si lo positivo o exitoso fuera estar dentro de lo considerado “normal” y por tanto “esperado” y no el sobresalir con las peculiaridades de cada uno, con aquello que realmente nos hace especiales.

Soñar con una vida “normal” es justamente lo que hace el protagonista del cortometraje de animación dirigido por Javier Ara, Soñando una vida entera. Sueña con parecerse al protagonista de un anuncio de espuma de afeitar: guapo y querido por mujeres guapas. Hasta ahí, todos nos sentimos identificados. Pero nuestro protagonista se conformaría con poder tomar tranquilamente unas copas con los compañeros de trabajo o que su boca pudiera dibujar una sonrisa. Y esto no sería un sueño muy difícil de realizar si no tuviera un pequeño problema: su cara cuelga de la cabeza como una tela.

Discapacidad, barreras, marginación, soledad…de todo ello habla Soñando una vida entera, corto realizado en 2010 por Ara que ha ganado varios premios especializados, como el Premio Especial del Jurado en el Festival internacional de cine sobre la discapacidad.

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