En Meme pas mort, cuyo título inglés es Tomboy (Marimacho), la protagonista es Chloe, una niña con rasgos precisamente de “marimacho”: pelo corto, poco desarrollada y maneras muy masculinas. De hecho, Chloe solo tiene amigos, se lleva genial con ellos, con quienes juega al fútbol y a otros juegos “de chicos”.

Pese a su falta de feminidad, Chloe está secretamente enamorada de su mejor amigo, Ben. Cuando este se echa a llorar cuando pierde a su pequeño gatito, Chloe le recrimina: “No llores. Solo las niñas lloran”. Chloe, incapaz de consolar a su mejor amigo, ve como una nueva niña en la pandilla sí lo hace, abrazándole sensiblemente.

Para competir con su nueva adversaria, Chloe intenta vestirse con ropa femenina, pero su madre le dice que, aunque se vista con ropa de chica, es una niña malhumorada y gruñona, y eso a los chicos no les gusta. Al no poder competir con la nueva niña, con pelo largo y faldas cortas, Chloe se da cuenta que su último recurso es el ejercicio del poder.

Meme pas mort es una historia sobre el amor en la adolescencia, y sobre las expectativas y prejuicios en la sociedad sobre el género de las personas, que tan impuestos nos vienen desde que somos muy pequeños. Este segundo trabajo en la dirección de la francesa Claudine Natkin fue premiado en la Quincena de los Realizadores del Festival de Cannes.

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