El director mexicano Rafael Palacio rodó en 2010 Hombre en un cuarto, la adaptación de la novela gráfica Man in a Room de David Shrigley, sobre un hombre que pasa todo el tiempo tumbado en su cama durmiendo, solo, mirando al techo, bebiendo cerveza, llamando a prostitutas y volviendo a dormir. Un día Dios viene a decirle que o cambia su comportamiento o irá al infierno. El Hombre deberá tomar una decisión.

El cortometraje participó en la 67 edición del Festival Internacional de Cine de Venecia y en la sección oficial del Festival de Cine de Clermont-Ferrand, el Festival Internacional de Cine de Leeds en Reino Unido y en el Festival Internacional de Cine de Gijón en España.

El director se basó para esta adaptación en la obra fotográfica de Guy Bourdin, creando, con ayuda del director de fotografía Autumn Cheyenne Durald, una paleta saturada con luz blanca y sombras duras. La intención era generar un “no-espacio” minimalista, centrando la atención en los elementos más que en lo que les rodea.

Rafael quería trasladar de la novela original no solo la idea de la soledad, sino también la experiencia que te transmite la lectura del libro, preservando el ritmo y el tono, pero añadiendo narrativa. Para ello, se valió del rodaje en negativo, con un resultado muy estético, lleno de texturas.

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