En estos días en que acaba un año y empieza el siguiente, no hay mejor pasatiempo para cualquier cinéfilo que hacer y contrastar las listas de Lo Mejor del año: las mejores / peores películas, los mejores documentales, lo más visto…

En Feelmakers no vamos a ser menos: os presentamos el cortometraje más premiado de la historia, para vuestro deleite al más puro estilo de Rob Gordon (John Cusack) en Alta Fidelidad (Stephen Frears). Porque hay cosas que nunca se olvidan (2008), de Lucas Figueroa, entró en el Libro Guiness de los Records con casi 300 premios en festivales de todo el mundo.

Aunque es de financiación plenamente española, el corto fue rodado en italiano con actores italianos. Ambientado en el Nápoles de 1950, relata la historia de cuatro niños que juegan al fútbol, pero el balón se cae en el patio de la casa de una vieja mala, que les retiene el balón para que no jueguen más. La venganza de los niños será terrible.

El director mezcla este estilo neorrealista italiano en el que incide en la colorimetría y la ambientación con un homenaje en la planificación a Fincher y Jeunet.

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