La venezolana Maury Macano dirige el largometraje documental Como Dios nos trajo, en el que explora en primera persona el universo del striptease y a través de él, la libertad última que reside en la elección de las personas acerca de sus vidas.

Cuando tenía diecisiete años, Macano fantaseaba con una amiga con ser stripper y ganar mucho dinero… como buena hija de la cultura de la belleza de su país, una vez al año su vida se paralizaba para ver la Gala de Miss Venezuela.  A la directora le gustaba desnudarse en secreto para ser fotografiada por sus amigos, y ansiaba sentirse libre para disfrutar de su propia sexualidad.

La fantasía quedó en el olvido y Maury Macano se trasladó a Buenos Aires para estudiar cine. Un día, acudió al “Pelvis”, un club de strippers, donde vio a las chicas bailar. Fue el inicio de este trabajo documental, en el que la directora se introdujo en la vida de una de ellas, Inés, pero no solo como observadora. Maury eligió a Inés como su diva, el icono de sus fantasías, lo que ella siempre quiso ser.

A medida que pasaban tiempo juntas, Maury se daba cuenta de la increíble similitud en sus vidas…sin embargo, el mito de Inés fue cayendo con el paso del tiempo, cuando Maury entendió que Inés, madre soltera, bailaba por lo mismo que cualquier persona acude diariamente a su puesto de trabajo: por dinero.

Tras dos meses viviendo el mundo del striptease, Maury decide que quiere bailar en el club, del mismo modo que el resto. Quiere cumplir su fantasía.

La directora descubrirá que el acto de desnudarse es en realidad un acto de honestidad: desnudarse significa quitarse el disfraz y pedirle al mundo que nos acepte como Dios nos trajo al mundo.

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