¿Nunca te has preguntado cómo sería tu vida si hubieras nacido en otro lugar del mundo? Esta es la pregunta que se hace la protagonista de Around them en este experimento en el que 15 mujeres de 15 países diferentes se sinceran ante la cámara para contarnos su punto de vista sobre temas como el amor, la religión o la situación de la mujer en el lugar en el que viven.

Este apasionante largometraje documental que estrenamos hoy en Feelmakers está dirigido por Rubén Señor y Lucía Sánchez, los creadores de El síndrome del eterno viajero, cortometraje que se ha convertido en una guía para miles de personas “adictas” a recorrer el mundo.

Rubén y Lucía van dejando huellas a lo largo de su camino, y una de estas huellas es Around them. Del síndrome viajero, de la película y sobre todo, de ellas, las 15 mujeres, hemos estado conversando.

Feelmakers: Around them se enclava dentro de un proyecto mayor, que es el blog de viajes Algoquerecordar y vuestro “síndrome del eterno viajero”…

Rubén Señor (RS): Eso es, hace un año lo dejamos todo para cumplir un sueño que ambos teníamos, el de dar la vuelta al mundo. Around them se rodó durante esa primera vuelta al mundo.

Siempre decimos que nuestro viaje más largo es el de no haber vuelto a la vida anterior, es un viaje solo de ida. Intentamos que cada viaje suponga un proyecto que trascienda el mero recorrido. Nuestro primer destino,  para descubrir si éramos compatibles como compañeros de viaje, fue de un mes por Vietnam y Camboya, y allí rodamos el cortometraje El síndrome del eterno viajero; después rodamos Around them y ahora hemos hecho un pequeño documental que se llama Anoniman. Hacemos cosas que satisfagan ese “agujero” creativo que tenemos al venir del mundo de la publicidad.

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¿Qué motivó esta película? ¿La motivación de la narradora del documental es también la de sus creadores?

Lucía Sánchez (LS): Sí, es esa la motivación de ambos, averiguar cuán diferentes o iguales somos del resto del mundo, y además ese es el propio viaje que vivimos nosotros en la vuelta al mundo. Las reflexiones que se plantean durante el documental, aunque tienen una estructura narrativa concreta, son reflexiones a las que íbamos llegando nosotros según lo que nos pasaba en nuestro viaje.

El documental tiene dos ejes, uno en el que se ven las diferencias culturales, que es precisamente lo más bonito de viajar, encontrar que somos diferentes, y otro eje en el que se muestra que en realidad en lo importante no somos tan diferentes. Cuando se habla del miedo a la muerte, por ejemplo, todos tenemos ese miedo, independientemente de que seas de Myanmar o de Perú, ya que es algo que está muy arraigado en el ser humano.

El enfoque de la película es muy femenino y las mujeres protagonistas responden todas a un determinado perfil. ¿Cómo encontrasteis a estas mujeres?

RS: El punto de partida era encontrar mujeres parecidas en su forma de vida y su forma de entender el mundo entre sí y también parecidas a nosotros. No tenía sentido entrevistar a una granjera que no supiera leer ni a una millonaria, ya que ninguna de las dos responden a nuestras vidas. La idea era buscar a personas con quienes hubiera una cierta paridad a nivel socio económico. La mayoría de ellas son mujeres con las que hemos convivido a través de couchsurfing y a las que les propusimos participar y aceptaron.

LS: El couchsurfing, para quien no lo conozca, es una red social de viajeros que funciona por recomendaciones y está basada en la hospitalidad con quien llega de fuera. Es una forma de viajar que ayuda a ahorrarte el alojamiento, pero el fin real es que se produzca un acercamiento cultural y lo que siempre hemos soñado, que es que el país te lo enseñe alguien de allí. Nosotros lo hacemos con nuestra casa también cuando estamos aquí.

Rubén siempre dice bromeando que si el documental hubiera sido de hombres hubiera durado mucho menos, y al principio de hecho no queríamos focalizarlo únicamente en mujeres. Fue cuando hicimos la primera entrevista y vimos cómo fluía cuando tuvimos claro que tenía que ser así, porque había una apertura y receptividad muy grandes y nos daba mucho material con el que poder trabajar.

Además, desde mi punto de vista, hay mensajes que son muy potentes que en el caso de un hombre lo recibirías con más agresividad, sin embargo de su parte se recibe muy amable. Por ejemplo, en el caso de las musulmanas, cuando ellas con su velo puesto afirman querer ser musulmanas; si lo dijera un hombre, te llegaría como algo machista.

Es más, históricamente, siempre hemos tenido la visión del hombre de lo que ha sido la realidad. Queríamos dar voz a las mujeres y ver la realidad desde su punto de vista, cómo ven ellas su papel en la sociedad.

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La narradora, que eres tú Lucía, en principio busca reafirmar sus propias creencias, pero después dice: “Me he dado cuenta que no defender solo una manera de pensar te da muchas razones”. ¿El conocimiento de la multiculturalidad conlleva mayor tolerancia y apertura de mente?

LS: La mayoría, y esto se desprendía de las entrevistas, eran todas muy respetuosas con otras opciones vitales. Pero claro, es que son mujeres que han tomado la decisión de aceptar viajeros en su casa, gratis, muchas veces en contra de lo que su entorno opina.

RS: Del mismo modo que nos pasaba a nosotros aquí, que cuando recibíamos gente nuestro entorno no lo aceptaba y se mostraban desconfiados.

LS: Es cierto, y ellas tienen que esforzarse en explicar a su entorno qué se gana al conocer a alguien distinto a ti culturalmente. Desde ese punto de partida, ya puedes imaginar que son personas que tienen mucho respeto a otras realidades. Viajar al final lo que te da es que las cosas no son blancas o negras tan radicalmente. Cuando te pones a hablar con un indio de lo que él entiende por matrimonio concertado, por ejemplo, te das cuenta de que tiene sus propias razones, distintas a las tuyas eso sí, pero no habla sin sentido. Te puedes llenar de razones si no eres un radical en lo tuyo.

RS: De hecho, el fin último de Around Them, más allá de lo que dicen ellas, es el poso que te queda, la idea era tirar abajo los prejuicios que tenemos en Occidente, donde pensamos que esta es la vida ideal y la que todo el mundo desea tener.

En ese sentido, es curioso que la única mujer que se plantea elegir un lugar distinto si pudiera volver a nacer es la norteamericana. Todas las demás tienen claro que eligen su lugar.

RS: Nosotros no nos esperábamos eso. Como buenos Occidentales, pensábamos que todo el mundo elegiría Europa, etc., pero nadie lo dijo. Eso nos hizo pensar.

LS: La chica de Perú está ahora aquí estudiando un máster y hablando con ella sobre sus impresiones, nos decía que tenía ganas de que saliera el documental, ya que está un poco cansada de que la gente se crea que en Perú viven en la selva; aquí la gente le habla lento como si fuera tonta y no se fuera a enterar. Lima es una ciudad tan grande como Madrid, donde sus habitantes no van en taparrabos. Ella piensa que hay un mundo de superioridad aquí en el que parece que tengamos que enseñarles cómo se vive bien.

RS: Sin embargo, desde otros países nos ven con cierta pena: por ejemplo, la chica de Laos, que había viajado un montón, decía: “Ahí trabajáis mucho para poder vivir, y aquí no necesitamos nada, nos ayudamos mucho y no te mueres de hambre”. Y es cierto, lo hemos visto viajando, lo peor que te puede pasar es ser pobre en el primer mundo: eres escoria, nadie te va ayudar, y en los países pobres son más solidarios.

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Cuando se habla de la igualdad de género, todas coinciden en que las cosas están mejorando en su entorno, pero si comparas las situaciones, hay un abismo en la situación de la mujer en cada una de ellas.

LS: Ese para mí es un bloque clave. En nuestras estancias en sus casas llama mucho la atención que Rubén recoja la mesa después de comer, y siempre me dicen que tengo mucha suerte por ser ayudada. A mí ya hablar del concepto “ayuda”, yo que vengo de una casa donde mi padre sabe hasta coser a máquina, no me entra en la cabeza. Yo pensaba que haría la labor de occidental explicando que los hombres hacen lo mismo que las mujeres. Pero cuando tú te enfrentas a una realidad como esa, en la que se compara con lo que tenía su madre, y se ve como progreso que puedan ir al colegio, si yo le digo que su marido tiene que recoger la cocina es que hasta les parece mal. Cuando llegamos a Bolivia, por ejemplo, acababan de aprobar una Ley que prohibía que se pudiera pegar a las mujeres.

Creo que cada país tiene que recorrer su propio camino según sus tiempos y el lugar en el que estén, porque no están preparados para dar tales saltos.

La narradora comenta en un momento dado que pensaba que se iba a encontrar con más muros respecto al tema de la religión. Es sintomático que ninguna mujer diga que es atea.

RS: La gente muchas veces tiene miedo de decir eso. Nosotros de viaje no lo decimos, porque de hecho es lo peor que puedes decir. En muchos países lo primero que te preguntan es si estamos casados y qué religión tenemos. Se veía en las mujeres que algunas no tenían religión, pero buscaban creer en algo para no decir que son ateas. Nuestra conclusión es que también la religión forma parte del género humano, desde un punto de vista filosófico.

Es cierto que pensábamos que nos íbamos a encontrar con gente mucho más radicalizada, sobre todo con el Islam. Esto se nos ha venido abajo, ya que tenemos muchos amigos que son musulmanes. El 80% de los musulmanes están en Malasia, Indonesia e India, y les sienta muy mal que les metan a todos en el mismo saco que a los radicales e intentan que no lo veas así.

En Sudamérica, la religión está muy mezclada con creencias previas como pasa en Bolivia, con la tierra, etc., en Asia pasa igual, pero entre distintas religiones que viven juntas. Eso a nosotros nos chocaba, viniendo de un país donde o eres cristiano o no lo eres.

En Mauricio donde hay calles que cuentan con iglesia cristiana, templo budista y mezquita,  nos decían que eso ocurre porque viven en paz.

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¿Os quedasteis con ganas de preguntar por más temas? ¿Se quedó algo en el tintero, o en la sala de montaje?

RS: Durante el viaje te vas dando cuenta de que podíamos haber preguntado más cosas, pero o las preguntamos fuera de cámara (por ejemplo, la política, el sexo), o las obviamos porque son asuntos que no son políticamente correctos y menos aún en algunos de los lugares donde se hicieron las entrevistas.

¿Cuál es el mayor aprendizaje que habéis extraído de esta experiencia?

Sobre todo esas dos líneas que comentábamos: que hay diferencias culturales en lo superficial, que por otro lado, como nos dijo la chica de Indonesia, “different means beautiful” (lo diferente significa bonito), es decir, la gracia de recorrer el mundo es ver lo diferente que es; y la otra conclusión es que en lo fundamental y lo más profundo somos iguales.

Para nosotros, Around them empieza cuando acaba, cuando haces lo que estamos haciendo ahora, que es hablar sobre ello.